Skip to main content
Adulto

Entrevista a Dr. Daniel Erlij

By junio 15, 2026junio 18th, 2026No Comments

Hemos decidido entrevistar al médico reumatólogo, socio y docente, Dr. Daniel Erlij, por una faceta suya menos conocida por quienes solo lo identifican por su labor médica, una dimensión que ha desarrollado a lo largo del tiempo con pasión y dedicación: su capacidad para narrar historias que exploran la conexión entre el mundo real y aquello que permanece desconocido.

El origen del Dr. Erlij como narrador de historias

1. Usted es conocido formalmente por su trayectoria médica. ¿En qué momento de su vida descubrió que también quería contar historias y escribir ficción?


Siempre me ha gustado mucho la docencia, y en algún momento sentí la necesidad de ampliar sus límites utilizando otros formatos. Primero surgió el cómic Inmuno, que fue una forma de extender ese trabajo educativo. Gracias a ese proyecto comencé a relacionarme con editores, escritores y artistas, y en una de esas conversaciones surgió el tema de las experiencias paranormales en los hospitales.

Les conté algunas historias que me había tocado vivir y me dijeron que había material suficiente para escribir un libro. Lo interesante era que estos relatos suelen ser contados por personas ajenas al mundo de la salud, mientras que una mirada desde dentro podía aportar una perspectiva distinta. Mi primera reacción fue pensar que nunca había escrito una novela, pero me hicieron ver que, si había sido capaz de escribir un cómic, también podía intentarlo con una obra narrativa. Así nació la idea que terminaría convirtiéndose en Horror Faciem.

Entrevistador: Perfecto. ¿Y en su juventud? ¿Existieron ya algunos primeros indicios de que quería narrar historias?

Sí. Cuando era joven escribía algunas historias y dibujaba mucho. Me gustaba especialmente crear cómics, aunque nunca pensé seriamente en publicar nada. Era una inquietud creativa que permaneció durante años y que recién más adelante encontró una vía concreta de desarrollo.

2. ¿Cómo nació su interés por el terror y lo paranormal? ¿Recuerda alguna experiencia, lectura o conversación que despertara esa fascinación?
Mi interés por el terror surgió cuando comprendí que podía ser una herramienta muy poderosa para transmitir ideas. Autores como Lovecraft o Edgar Allan Poe demostraban que era posible abordar temas profundos utilizando el terror como vehículo narrativo.

Durante mucho tiempo existió la percepción de que el género era superficial, en parte porque gran parte del cine de terror de los años ochenta privilegió el impacto visual por sobre el contenido. Sin embargo, tanto la literatura como el cine contemporáneos han recuperado la idea del terror como un medio para reflexionar sobre aspectos humanos, filosóficos o sociales.

Eso es precisamente lo que intenté hacer en Horror Faciem. El componente sobrenatural no constituye el objetivo principal de la historia, sino una herramienta para explorar el trabajo médico, las relaciones humanas dentro de un hospital y las experiencias que se viven en ese entorno.

También influyeron las experiencias difíciles de explicar que he conocido a lo largo de mi vida profesional. Conversando con colegas uno descubre que abundan los relatos sobre situaciones extrañas, sucesos límite o acontecimientos que desafían las explicaciones convencionales. Más allá de cómo se interpreten, todos tienen algo en común: nos enfrentan a lo desconocido.

Y justamente ahí se encuentra uno de los motores fundamentales del terror. No necesariamente en la violencia o en la oscuridad, sino en el misterio que aparece cuando nos encontramos frente a algo que no comprendemos del todo.

3. Como escritor, ¿qué autores o creadores considera sus principales referentes dentro del terror, tanto en literatura como en cine?
Entre mis principales referentes está, sin duda, Lovecraft. Siempre me impresionó su capacidad para generar inquietud sin recurrir a la violencia explícita. Su propuesta de terror cósmico plantea la existencia de fuerzas tan vastas e incomprensibles que el ser humano es incapaz de entenderlas o enfrentarlas.

En el extremo opuesto situaría a Edgar Allan Poe. Mientras Lovecraft encuentra el horror en algo externo al ser humano, Poe lo ubica en el interior de las personas: en la culpa, la obsesión, el miedo o la locura. Por eso sus relatos siguen resultando tan vigentes.

También me interesan autores como Ambrose Bierce o Horacio Quiroga, que trabajan registros más crudos y perturbadores. Sin embargo, creo que tanto el terror sutil como el más explícito pueden ser igualmente efectivos si existe una idea o una reflexión detrás de ellos. Del mismo modo, escritores como Shirley Jackson demuestran que es posible construir historias profundamente inquietantes sin recurrir a recursos extremos.

En cuanto al cine, me atraen especialmente aquellas obras que utilizan el terror como una herramienta narrativa y no solo como una fórmula de impacto. Películas como El bebé de Rosemary o El exorcista lograban combinar una atmósfera inquietante con historias sólidas. También tengo una gran admiración por Stanley Kubrick y su adaptación de El resplandor. Personalmente, incluso me resulta más interesante que la novela original porque deja espacios para la interpretación y evita explicar demasiado, algo que suele potenciar el misterio.

En los últimos años he disfrutado mucho el trabajo de directores como Robert Eggers. Creo que propuestas como Nosferatu han contribuido a devolver profundidad y personalidad al género. Por eso considero que actualmente estamos viviendo un muy buen momento para el terror, tanto en la literatura como en el cine.

4. Su trabajo profesional exige rigurosidad científica. ¿Cómo conviven en usted el médico racional y el escritor que explora fenómenos sobrenaturales?
La medicina debe desarrollarse dentro de un marco racional y científico. Cuando tratamos pacientes trabajamos sobre la base de la evidencia disponible y es fundamental que nuestras decisiones tengan un respaldo sólido.

Sin embargo, también es cierto que existen fenómenos para los cuales todavía no contamos con respuestas definitivas. Uno de ellos es todo aquello relacionado con la muerte y con lo que podría existir más allá de ella. No me refiero al proceso biológico de morir, sino a las preguntas filosóficas, religiosas o personales que surgen alrededor de ese límite.

Me parece importante no confundir esos ámbitos. La ciencia tiene sus propios métodos y objetivos, mientras que las creencias y las interpretaciones pertenecen a otro plano. Aun así, existen fenómenos que continúan generando preguntas interesantes, como ciertas experiencias cercanas a la muerte relatadas por pacientes que han sido reanimados después de un paro cardiorrespiratorio. Más allá de cómo se interpreten esos testimonios, muestran que todavía existen aspectos de la experiencia humana difíciles de estudiar y comprender completamente. Y precisamente esos espacios desconocidos son una fuente muy fértil para la ficción.

Como escritor, me interesa explorar esas preguntas, no para ofrecer respuestas definitivas, sino para construir historias. La literatura permite imaginar posibilidades y reflexionar sobre misterios que permanecen abiertos.

5. ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Planifica detalladamente antes de escribir o deja espacio para que la historia evolucione durante la escritura?
El proceso de estas novelas fue muy distinto al que utilicé en Inmuno. En ese proyecto trabajaba con procesos biológicos reales, por lo que necesitaba una planificación muy detallada.

Con Horror Faciem, en cambio, opté por un enfoque mucho más flexible. Tenía clara la idea central de la historia y una noción general de hacia dónde quería llegar, pero nunca elaboré un esquema rígido ni un guion exhaustivo.

También influye el hecho de que no me dedico profesionalmente a la escritura. Escribo porque disfruto hacerlo, no porque tenga obligaciones editoriales o plazos que cumplir. Por eso suelo aprovechar los espacios que encuentro entre mis actividades médicas y familiares, avanzando cuando realmente siento el impulso creativo.

Creo que la ficción se beneficia de cierto grado de espontaneidad. Muchas veces aparecen nuevas ideas durante el propio proceso de escritura y algunos personajes o situaciones terminan llevando la historia por caminos que no estaban previstos originalmente. Por esa razón preferí mantener un método abierto. Sabía cuál era el núcleo de la historia que quería contar, pero me permití que la propia narración fuera revelando nuevas posibilidades a medida que avanzaba.

Por esa razón decidí narrar la primera novela en primera persona. Me interesaba que el lector experimentara los hechos exactamente como los percibe Rodolfo y que nunca tuviera plena certeza de si estaba frente a fenómenos sobrenaturales o ante la interpretación subjetiva de un personaje particular.

Horror Faciem y Horror Faciem Abismo

6. Horror Faciem sitúa el horror dentro de un hospital. ¿Cómo surgió la idea de convertir un entorno médico real en el escenario de una historia sobrenatural?

Una de las ventajas que tuve al escribir Horror Faciem fue que no necesité inventar el entorno. Simplemente describí un mundo que conozco muy bien. Creo que, cuando uno no es escritor profesional, resulta natural partir desde aquello que conoce, y en mi caso el hospital es un escenario cotidiano.

Gran parte de la novela se construye sobre experiencias, dinámicas y situaciones propias de la vida hospitalaria. A eso se suman las historias extrañas y difíciles de explicar que circulan desde hace décadas entre quienes trabajan en hospitales y clínicas.

Lo interesante es que estos relatos son mucho más frecuentes de lo que la mayoría imagina. Prácticamente cualquier persona que haya pasado años trabajando en un hospital tiene alguna experiencia o anécdota de carácter paranormal para contar. Son historias que forman parte de la cultura informal de esos lugares.

Por eso diría que no transformé un entorno médico en un escenario sobrenatural, sino que incorporé a ese entorno una dimensión que ya existía en los relatos de quienes lo habitan. La realidad hospitalaria y estas experiencias conviven mucho más de lo que suele pensarse.

Además, siempre me llamó la atención que muchas personas se sorprendieran de que un médico abordara estos temas. Existe la idea de que los profesionales de la salud solo hablan de ciencia y tratamientos, cuando en realidad también compartimos historias difíciles de explicar, simplemente rara vez tenemos la oportunidad de hacerlo públicamente.

Esa realidad poco conocida fue una de las principales inspiraciones para construir el universo de Horror Faciem.

En Abismo la situación era distinta. El lector ya conocía las reglas de ese universo, por lo que podía ampliar la perspectiva narrativa. Por eso opté por un narrador omnisciente, que me permitió profundizar en otros personajes y expandir considerablemente el alcance de la historia.

7. El doctor Rodolfo Gress es un personaje muy particular. ¿Cómo nació este protagonista y cuánto de observación personal o profesional hay en él?
Rodolfo Gress no está inspirado en una persona específica. Es más bien una combinación de rasgos observados en distintas personas, entre las que probablemente también hay algunos elementos míos, aunque en ningún caso podría decirse que sea un alter ego.

Desde el principio quise que fuera un personaje psicológicamente complejo, con escasas habilidades sociales y cierta dificultad para relacionarse con los demás. Esa condición lo convertía en alguien especialmente vulnerable frente a los acontecimientos que comienzan a desarrollarse en la historia.

Por esa razón decidí narrar la primera novela en primera persona. Me interesaba que el lector experimentara los hechos exactamente como los percibe Rodolfo y que nunca tuviera plena certeza de si estaba frente a fenómenos sobrenaturales o ante la interpretación subjetiva de un personaje particular.

Esa ambigüedad era fundamental para la propuesta narrativa. Al mismo tiempo, permitía que el lector ingresara al universo de la novela a través de una mirada limitada e imperfecta.

Muchas de las experiencias que vive el personaje sí están inspiradas en relatos, anécdotas y situaciones que he conocido durante mi trayectoria profesional. Por supuesto, fueron adaptadas y transformadas para la ficción, pero tienen un origen real.

En definitiva, Rodolfo Gress funciona como el puente entre el lector y el universo de Horror Faciem, una figura que permite explorar esa zona donde lo cotidiano, lo psicológico y lo sobrenatural comienzan a mezclarse.

8. En Horror Faciem 2: Abismo retomamos la historia dieciséis años después. ¿Qué nuevos desafíos narrativos encontró al regresar a este universo y a sus personajes?
El final de Horror Faciem fue concebido como una historia abierta. La novela cerraba un ciclo, pero dejaba espacio para que eventualmente pudiera comenzar otro. Cuando la escribí no tenía planificada una secuela, aunque sí quise conservar esa posibilidad.

Después de conversar con lectores y reflexionar sobre la historia, comenzaron a surgir nuevas ideas, personajes y conflictos. Poco a poco apareció la necesidad de regresar a ese universo, lo que finalmente dio origen a Abismo.

Uno de los principales desafíos fue decidir cómo contar esta nueva etapa. En la primera novela utilicé la primera persona para generar incertidumbre y ambigüedad. Todo estaba filtrado por la mirada de Rodolfo Gress, de modo que el lector nunca tenía plena certeza sobre la naturaleza de los acontecimientos.

En Abismo la situación era distinta. El lector ya conocía las reglas de ese universo, por lo que podía ampliar la perspectiva narrativa. Por eso opté por un narrador omnisciente, que me permitió profundizar en otros personajes y expandir considerablemente el alcance de la historia.

También me interesaba desplazar el foco del conflicto. En la primera novela la Sala Blanca Marchant parecía concentrar el origen del mal. En esta segunda parte quise explorar una idea diferente: que la oscuridad también puede encontrarse en las personas.

La sala sigue siendo importante, pero deja de ser el único centro de atención. El relato comienza a examinar cómo ciertos seres humanos pueden llegar a manifestar una maldad incluso más inquietante que aquello que parece sobrenatural. Ese cambio de perspectiva fue uno de los aspectos que más disfruté desarrollar, porque me permitió ampliar el universo narrativo y avanzar hacia un cierre más completo de la historia.

9. Tras la publicación de Abismo, ¿considera que la historia de Horror Faciem está completa o existe la posibilidad de seguir explorando este mundo en futuras novelas?
Aunque Horror Faciem dejaba abiertas suficientes posibilidades como para justificar una continuación, Abismo me permitió desarrollar y cerrar la mayor parte de las ideas que sentía pendientes.

Por supuesto, siempre pueden existir nuevos caminos o interpretaciones, pero desde mi perspectiva el núcleo de la historia ya fue contado. De hecho, una de las críticas que suelo hacer al género es la tendencia a prolongar innecesariamente historias que originalmente funcionaban muy bien. Muchas veces las secuelas terminan debilitando aquello que hizo especial a una obra en primer lugar.

Por eso considero que Horror Faciem y Abismo forman un ciclo narrativo completo. La historia principal ya dijo lo que tenía que decir y no tengo planes de seguir desarrollando esta misma trama en futuras novelas.

10. ¿Cuánto de lo que aparece en sus novelas proviene de experiencias reales vividas durante su práctica clínica?

La práctica clínica ha sido una fuente fundamental de inspiración para mi trabajo como escritor. Muchas de las situaciones que aparecen en las novelas están inspiradas, de una u otra forma, en experiencias reales que he vivido o conocido a lo largo de mi carrera médica.

Sin embargo, más importante que los hechos específicos ha sido la posibilidad de observar la experiencia humana en toda su complejidad. La medicina permite acercarse a las personas en momentos especialmente significativos de sus vidas, cuando enfrentan la enfermedad, la incertidumbre, el dolor o la pérdida. Esa experiencia enseña a mirar más allá de los diagnósticos y a comprender mejor las emociones, los vínculos familiares y las distintas maneras en que las personas reaccionan frente a situaciones límite.

Además, el entorno clínico ofrece una perspectiva privilegiada sobre aspectos muy profundos de la condición humana. Uno puede presenciar actos de enorme generosidad y fortaleza, pero también miedo, frustración o conductas que revelan facetas más oscuras de las personas.

Probablemente esa observación constante de la naturaleza humana ha sido el elemento que más ha nutrido mi trabajo narrativo. Muchas veces la realidad contiene historias tan complejas e intensas que basta con trasladarlas al terreno de la ficción para que adquieran una nueva dimensión.

Dr. Erlij en el campus oriente de medicina de la Universidad de Chile

Bibliografía:

Inmuno. Invasión a Corpus.
Áurea Ediciones, 2021, cómic
Daniel Erlij Opazo, Juan “Nitrox” Márquez, Cristian Docolomansky y Kóte Carvajal.
ISBN: 978-956-602-180-3

Horror Faciem. 2023, 215 pág.
Ed. Trayecto Comunicaciones, ISBN: 978-956-406-328-7

Horror Faciem: Abismo.
Ed. Trayecto Comunicaciones, 2026, 246 pág.
ISBN13: 9789564066721