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Adulto

Entrevista a Socio Maratonista

By noviembre 28, 2025No Comments

Nos ha llamado la atención el desafío, pasión y perseverancia de uno de nuestros socios que ha decidido participar de las principales maratones mundiales compatibilizando la demandante labor de médico reumatólogo, vida familiar y un exigente nivel de entrenamiento. Hablamos con el Dr. José Miguel Chahuan quien nos comentó en extenso su reciente desafío participando de la Maratón de Nueva York, evento deportivo que se inició el domingo 2 de noviembre de 2025, a las 8:00 a.m. hora local.

Por todo lo anterior hemos decidido entrevistarlo para conocer sus impresiones y motivaciones.

¿Qué lo motivó a inscribirse y prepararse para la Maratón de New York 2025?

El deporte es parte fundamental de mi rutina diaria; es mi forma de desconexión y una especie de meditación activa que tengo protegida dentro de mis actividades. Llevo más de diez años corriendo y siempre estoy buscando una carrera que me mantenga motivado. Las  Six World Marathon Majors corresponden al circuito de las seis maratones más importantes y prestigiosas del mundo: Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York. Aunque mi avance ha sido pausado y en paralelo a otras carreras, siempre he tenido el objetivo personal de completar este circuito. Hasta ahora he corrido tres de ellas: Chicago, Boston y Londres. La Maratón de Nueva York era la siguiente en mi lista. Además de su historia y de ser probablemente la maratón más conocida incluso para quienes no están ligados al running, destaca por la energía única de su público. Por eso decidí inscribirme y prepararme: es mi cuarta major y un paso más dentro de este desafío personal.

Como médico reumatólogo, debe ver a diario los límites del cuerpo. ¿Cómo influyó su profesión en la forma de planificar su entrenamiento

Cuando se pregunta cómo influye mi profesión en la forma de planificar mi entrenamiento, creo que es importante partir por algo básico: como médicos deberíamos tener ciertas nociones de medicina deportiva. Dentro de ellas, distinguir entre ejercicio y deporte es fundamental. El ejercicio es una herramienta terapéutica destinada a preparar y mantener el organismo; en cambio, el deporte es una actividad recreacional que uno disfruta, pero que involucra cargas, exigencias y objetivos que van más allá del beneficio terapéutico. Desde esa perspectiva, mi profesión influye de manera directa en cómo planifico mi entrenamiento. Tengo muy presente la importancia del fortalecimiento muscular, la prevención de lesiones y la necesidad de que el cuerpo cuente con una base sólida para tolerar el volumen y la intensidad del deporte, además del chequeo periódico de exámenes generales cuando corresponde. En reumatología esto es especialmente relevante. Síntomas como la fatiga, por ejemplo, en el lupus, no siempre responden a tratamientos farmacológicos, y el ejercicio suele ser una medida útil. En la práctica clínica también evalúo si mis pacientes realizan ejercicio y, dentro de lo posible, lo prescribo, considerando preparación adecuada, prevención y respeto por los límites del cuerpo

¿En algún momento dudó de poder completar el desafío? ¿Qué lo hizo persistir?

Siendo honesto, no dudé de que podría completar el desafío. Soy una persona perseverante y cuando me comprometo con un objetivo, trabajo para alcanzarlo. Tenía la certeza de que iba a llegar a la meta. Lo único que me generaba dudas y un poco de ansiedad era si lograría el tiempo que me había propuesto dado que la maratón de NY es particularmente difícil, pero finalmente también lo conseguí.

¿Cómo integró el entrenamiento con sus responsabilidades profesionales y personales?

Este es un punto particularmente difícil para cualquier runner, porque preparar una maratón implica mucho tiempo. En general se recomienda entrenar al menos cuatro veces por semana, pero en mi caso corro seis días, y el día de ‘descanso’ lo destino a preparación física, por lo que el compromiso de tiempo es alto. Para compatibilizarlo con mis responsabilidades profesionales, muchas veces entreno de madrugada; suelo salir a las 5:30 o 6:00 de la mañana, antes de comenzar la jornada laboral. Otras veces aprovecho pequeños espacios o descansos durante el día para completar algún entrenamiento. Esto también implica ajustar prioridades: durante el periodo de preparación de maratón, dormir bien y mantener una rutina ordenada se vuelven esenciales, lo que significa salir menos y organizar mejor los tiempos. Un elemento clave es el apoyo en el entorno personal. Tener una pareja comprensiva en esta etapa hace una diferencia enorme, y en ese sentido, soy un afortunado

¿Hubo lesiones o dificultades físicas durante la preparación? ¿Cómo las enfrentó desde su experiencia médica?

Durante este periodo de preparación no tuve lesiones, en gran parte porque me preocupé de realizar una adecuada preparación física. Sin embargo, sí he tenido lesiones en el pasado, entre ellas una periostitis y una fractura por estrés. Esa experiencia me ha llevado a estructurar mejor mis procesos antes de preparar una maratón: consulto a un deportólogo, evalúo la nutrición con una especialista, realizo exámenes cuando corresponde y presto atención a cualquier señal que sugiera que mi cuerpo necesita descanso.

La Maratón de New York es un evento con mucha carga emocional para los corredores. ¿Qué sintió al recorrer sus calles ese 2 de noviembre?

Sí, la experiencia tiene una carga emocional enorme. Más que una carga, es una fuente constante de energía y apoyo mientras uno va corriendo. La Maratón de Nueva York es una de las carreras con más participantes en el mundo; este año reunió a más de 59.000 corredores. Y el público es impresionante: miles y miles de personas en las calles animando sin parar. Partir en el puente Verrazzano, desde Staten Island, con Frank Sinatra sonando de fondo, es muy emotivo. Esa energía del público te acompaña todo el recorrido y realmente te da un impulso extra para llegar a la meta

¿Algún momento del recorrido que recuerde como especialmente significativo o desafiante?

Podría mencionar tres momentos. El primero es la partida en el puente Verrazzano: ese puente enorme e imponente, con Frank Sinatra sonando fondo, es algo que realmente queda grabado en la memoria. El segundo es el puente de Queensboro, alrededor del kilómetro 28, tiene una subida larga y constante, y ahí uno empieza a ver a varios corredores decaer o caminar. Yo me sentí bien y logré sostener el ritmo, y además sabía que mi pareja me estaba esperando al salir del puente, así que ese punto fue muy emotivo. El tercer momento es la entrada a Central Park, cerca del kilómetro 37-38, ahí aparece una subida muy marcada y ya duele todo; es el tramo en que uno corre más con la cabeza que con las piernas.

¿Qué mensaje les entregaría a sus pacientes que viven con enfermedades reumatológicas y sienten que el ejercicio no es posible para ellos?

Les diría que el ejercicio es una parte fundamental del tratamiento; de hecho, varias guías clínicas de las enfermedades que tratamos lo incluyen explícitamente dentro de sus recomendaciones. No sólo mejora la condición física, sino también el bienestar mental. Creo firmemente que es posible incorporarlo, pero de manera responsable y, de ser necesario guiado por un especialista. En la consulta siempre me doy unos minutos para preguntar por este tema y, dentro de lo posible, sugerirlo. El ejercicio no debe verse como un complemento, sino como parte de las indicaciones del manejo integral de muchas enfermedades reumatológicas.

Luego de lograr una meta tan grande, ¿ya está pensando en un nuevo desafío deportivo?

Obvio jajaja. Mi próximo desafío es mi quinta “major” y mi novena maratón: la Maratón de Tokio, el 1 de marzo del próximo año.”

¿Hay algo que quiera agregar o compartir sobre esta experiencia que considere importante destacar?

Sí. Les recomendaría a todos los que disfrutan el deporte —y en particular correr— que se den la oportunidad de practicar el running. Para mí este deporte tiene dos cualidades muy valiosas. la primera es que nos enseña a proponernos metas y a trabajar de manera constante para alcanzarlas; llegar a la meta es el resultado directo del esfuerzo y la preparación previa. Esa perseverancia termina moldeando el carácter y nos convierte en personas más comprometidas con nuestros objetivos, algo que influye positivamente en muchas otras áreas de la vida.

La segunda es que funciona como una especie de meditación activa. Mientras uno corre, las ideas fluyen: he planificado proyectos, organizado temas personales y tomado decisiones importantes durante mis entrenamientos y maratones. Por eso lo recomiendo 100%, y feliz de ayudar a quien decida ponerse un par de zapatillas y salir a correr.

Registro del recorrido: